cirugia vascular en linea

Evaluación de la quemadura: decisiones
de tratamiento

Los avances en la reanimación de los pacientes quemados ha mejorado mucho la supervivencia, por lo que la muerte por shock por quemaduras ahora es infrecuente. En el siglo XXI, la rápida recuperación y la buena evolución funcional del paciente con quemaduras gira, en gran medida, en torno al tratamiento adecuado de las quemaduras. Quizá el mayor avance introducido en el cuidado de las heridas hasta la fecha ha sido la institución de la escisión quirúrgica precoz de la quemadura con una estrategia de cierre inmediato o diferido de la herida personalizada en cada caso1-4. Durante muchos años, las quemaduras se trataron mediante el lavado diario, retirada de tejidos muertos y aplicación de algún tipo de panacea tópica hasta que las heridas cicatricen por sí solas o aparezca tejido de granulación en el lecho de la herida. Las quemaduras dérmicas superficiales cicatrizaron en un plazo de 2 semanas y las quemaduras dérmicas profundas cicatrizaron en muchas semanas si se previno la infección. Las quemaduras de grosor completo pierden su escara en 2-6 semanas mediante la producción de enzimas procedentes de bacterias y por el desbridamiento diario en la cama del enfermo. Los injertos de epidermis se aplicaron normalmente entre 3 y 8 semanas después de la lesión. Se consideraba aceptable una supervivencia del injerto del 50% y la aplicación de un segundo injerto finalmente cerraba la herida. La prolongada e intensa respuesta inflamatoria hacía que las cicatrices hipertróficas y las contracturas formaran parte del tratamiento normal de las quemaduras. Las quemaduras que curan en un plazo de 3 semanas lo hacen sin cicatriz hipertrófica ni deterioro funcional, si bien se pueden producir cambios de pigmentación a largo plazo. Las quemaduras que necesitan más de 3 semanas en cicatrizar producen cicatrices hipertróficas antiestéticas y pueden dar lugar a contracturas que provocan el deterioro funcional. Con pocas excepciones, el cuidado de las heridas de última generación implica la escisión temprana y la aplicación de un injerto en todas las quemaduras que no cicatrizan antes de 3 semanas. El problema es determinar qué quemaduras cicatrizarán en 3 semanas. La valoración de la quemadura requiere comprender la biología de la piel y los cambios fisiopatológicos causados por la lesión térmica. La técnica estándar para determinar la profundidad de la quemadura en el siglo XXI sigue siendo la valoración clínica de la herida por un especialista en quemaduras con experiencia. Las decisiones de tratamiento deben tomarse teniendo en cuenta el mecanismo de la lesión, ya que influye siempre en el potencial de cicatrización de la herida y, por tanto, rige el tiempo de la intervención quirúrgica. Fisiopatología de la quemadura Biología de la piel La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y está formada por dos capas: la epidermis y la dermis. El grosor de la epidermis varía entre las distintas partes del cuerpo, desde 0,05 mm en los párpados a más de 1 mm en las plantas5. La mayor parte del grosor de la piel procede de la dermis, que varía con la edad, el sexo y la localización en el cuerpo.