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SIDA PEDIATRICO
PROTOCOLO DE ESTUDIO PARA EL DIAGNOSTICO DE NIÑOS CON SHE:

 

La evaluación diagnóstica de niños con HE la podemos dividir en dos fases: la primera comprende la historia clínica (anamnesis y examen físico) y la segunda fase está basada en exámenes de laboratorio iniciales, complementarios y específicos. Es muy probable que existan algunos casos donde a pesar de los exámenes paraclínicos no se puede establecer el diagnóstico etiológico; en estos casos es necesario realizar pruebas más especializadas según las manifestaciones clínicas del paciente y la orientación del médico tratante. De acuerdo a lo descrito anteriormente dividimos el SHE en 5 grupos etiológicos y desarrollamos el siguiente protocolo para el diagnóstico, destacando en cada uno de ellos los hallazgos clínicos y el laboratorio más sobresalientes.
ONCOLÓGICAS: Este grupo se presenta más frecuentemente en edad preescolar y escolar con predominio de género masculino, la mayoría de los pacientes cursan con palidez, fiebre, adenopatías y síndrome hemorrágico. Además hay características especiales en cada uno de los subgrupos, así: las leucemias se presentan con HE moderada y dolores osteoarticulares. Los linfomas con HE moderada, adenopatía, algunos con síndrome de vena cava superior y otros derrame pleural. La enfermedad de Hodgkin con adenomegalias, fiebre, sudoración y pérdida de peso. La HCL en grupos de edad de lactantes y preescolares, HE severa, otitis crónica, dermatitis seborreica. Los exámenes de laboratorio según el subgrupo muestran en los casos de leucemia: anemia, leucocitosis, trombocitopenia, LDH aumentada y el procedimiento que hace el diagnóstico definitivo es el aspirado de MO. En los linfomas se observa anemia, LDH aumentada y debe hacerse RX de tórax en busca de masa mediastinal y/o derrame pleural, haciéndose el diagnóstico con biopsia de ganglio y/o MO. En la enfermedad de Hodgkin se observa anemia, VSG aumentada y la biopsia de ganglio confirma el diagnóstico. En la HCL es frecuente encontrar anemia, trombocitopenia, leucopenia, hipoalbuminemia, Rx con lesiones líticas en cráneo o en huesos largos; el diagnóstico se hace por biopsia de ganglio, de lesiones líticas o de MO.
INFECCIOSAS: En este grupo no se observa predominio de edad ni género; clínicamente la mayoría de los pacientes se presentan con fiebre y palidez. A continuación describimos las características de cada uno de los subgrupos: En los casos de TORCH todos son menores de 5 meses, con antecedente de infección materna, ictericia, desnutrición y en algunos pacientes se observan cataratas. La sepsis en menores de 1 año, frecuentemente con foco infeccioso. En las enfermedades parasitarias orienta el diagnóstico la procedencia del paciente y en los casos de leishmaniosis visceral la esplenomegalia gigante. El síndrome mononucleósico se observa en menores de 5 años y en todos los casos cursa con adenopatías y faringoamigdalitis. Otras causas de éste grupo, como la fiebre tifoidea, se asocia a fiebre prolongada, el SIDA a infecciones recurrentes y la hepatitis B con antecedente de transfusiones. En otros sitios, es necesario tener en cuenta otras etiologías como: absceso hepático amebiano, enfermedad de Chagas, tuberculosis (TBC), brucelosis, endocarditis, pericarditis e histoplasmosis. En cuanto a los exámenes de laboratorio, se observa que el TORCH cursa con anemia, hiperbilirrubinemia, serología específica positiva, aminotransferasas elevadas y Rx de huesos largos con periostitis en los casos de lúes. En los pacientes con sepsis se observa anemia, leucocitosis con neutrofilia, trombocitopenia, VSG acelerada, PCR positiva, examen parcial de orina con leucocituria y hematuria, la Rx de tórax muestra neumonía y derrame en casos donde este órgano es el foco infeccioso original; el ecocardiograma es de ayuda diagnóstica cuando hay endocarditis y/o miocarditis; si los hemocultivos son positivos se confirma la etiología. En las enfermedades parasitarias, específicamente en la leishmaniosis visceral se observa pancitopenia con VSG muy aumentada y el diagnóstico definitivo se hace por aspirado de médula ósea; los pacientes con paludismo cursan con anemia y el examen de gota gruesa es positivo para plasmodium. En el síndrome mononucleósico se observa leucocitosis con aumento de linfocitos atípicos y aminotransferasas elevadas; en algunos casos es posible encontrar la etiología mediante serología específica; ocasionalmente se requiere aspirado de MO para descartar infiltración leucémica. En otras enfermedades de este grupo, como la fiebre tifoidea se confirma el diagnóstico por hemo o mielocultivo; el SIDA y la hepatitis B se diagnostican mediante pruebas serológicas específicas. Si la sospecha es TBC se deberá realizar tuberculina (PPD) y estudios de BK en jugo gástrico; en otras enfermedades infecciosas se harán los exámenes de acuerdo a la etiología en que se piense.