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SIDA PEDIATRICO
DEFINICIÓN

El SIDA es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), que tiene dos tipos conocidos, VIH-1 y el VIH-2; caracterizada por una disfunción grave del sistema inmunológico del individuo infectado. Se manifiesta por infecciones recurrentes u oportunistas multisistémicas y/o por ciertas patologías no infecciosas propias de la enfermedad.
ASPECTOS FISIOPATOLOGICOS GENERALES Los virus de la inmunodeficiencia humana, VIH 1 y 2, al igual que el virus de la inmunodeficiencia simiana, SIV, pertenecen a la familia de los retrovirus, género de los lentivirus. La transmisión de la enfermedad se realiza por intercambio de fluidos corporales de un individuo infectado con el virus con uno sano. Dichas secreciones incluyen la sangre y sus derivados transfusionales, el semen, secreciones cervico-vaginales y la leche materna. Se conocen diversos mecanismos de transmisión, a saber: relaciones sexuales homo y heterosexuales, sexo oral, intercambio y reutilización de jeringas y agujas en adictos a psicotrópicos de administración endovenosa, accidentes biológicos por exposición de fluidos corporales contaminados con piel y mucosas lesionadas, por transfusión sanguínea o de sus derivados provenientes de donantes seropositivos y la transmisión vertical que incluye intercambio sanguíneo de una madre infectada con su fruto en gestación in útero o durante el trabajo de parto o a través de la lactancia materna. Una vez ingresa el virus al huésped se establece una relación dependiente de su respuesta inmunológica y de la capacidad viral de colonizar linfocitos CD4+, cuya expresión determina la infección primaria con síntomas inespecíficos, como fiebre, malestar general, mialgias y que en los lactantes infectados perinatalmente pasan desapercibidos. La colonización linfocitaria viral incluye 5 pasos: 1. Adhesión a receptores CD4 e introducción del RNA viral; 2. Transcripción del ARN viral en ADN por la transcriptasa inversa; 3. Ingreso del ADN viral en el núcleo celular gracias a la endonucleasa, e integración al DNA celular; 4. Maduración y ensamblaje de proteínas constitutivas de nuevos virus y 5. Gemación de nuevos virus. Este proceso concluye con la liberación en el torrente sanguíneo de numerosos virus y la destrucción progresiva de los linfocitos CD4+ en la medida que progresa la infección. Por esta razón el recuento sanguíneo de CD4+ identifica  el estado inmunológico de los pacientes infectados y es el mejor marcador de progresión de la enfermedad en niños. El nuevo linaje viral tiene la capacidad de colonizar células mononucleares en reposo, donde son invisibles a la respuesta inmunológica del huésped, convirtiéndose en “santuarios” reservorios del virus, principalmente en ganglios linfáticos y el sistema nervioso central. Durante la infección primaria se evidencian grandes viremias, detectadas por pruebas de laboratorio mediante determinación cuantitativa del RNA del VIH. Una vez el organismo genera mecanismos de defensa por la respuesta inmune humoral y celular los niveles de RNA disminuyen logaritmicamente durante 6 a 12 meses, estableciendo un equilibrio entre la producción viral y la eliminación inmunológica. En niños con infección por transmisión perinatal (in útero, periparto, por lactancia) debido a su inmadurez inmunológica se encuentran cargas virales iniciales mas altas y mas prolongadas que lo evidenciado en los adultos ó adolescentes. En promedio, en un recién nacido se encuentran niveles aproximados de 10.000 copias de RNA VIH, hacia los dos meses puede ascender hasta 100.000 copias y luego disminuye lentamente. Al año de vida se pueden encontrar en promedio hasta 185.000 copias. Por estas consideraciones el conteo de CD4+ y la determinación del número de copias de RNA viral orientan el inicio o cambio del tratamiento antiretroviral y de la profilaxis para enfermedades oportunistas, de los esquemas de vacunación y permite correlacionar la progresión de la enfermedad, el desarrollo de resistencia a los antiretrovirales y el riesgo de muerte. Los niveles de CD4+ varían progresivamente durante la edad pediátrica en niños sanos, por lo que los cambios patológicos que identifican el nivel de inmunosupresión son mas fácilmente evidenciados en relación con los porcentajes respecto a controles normales.