Defectos cardíacos congénitos
Sobre las anomalías cardíacas congénitas
Recibir la noticia de que su hijo tiene un defecto cardíaco congénito puede asustar a cualquier padre. Sin embargo, las anomalías cardíacas congénitas son relativamente frecuentes y afectan a casi 1 de cada 100 recién nacidos en los Estados Unidos. Los avances en el conocimiento médico y las tecnologías de diagnóstico pueden ofrecer información muy detallada sobre las anomalías cardíacas que afectan la estructura del corazón.

Las anomalías cardíacas congénitas (“congénita” significa presente desde el nacimiento) generalmente se tratan con cirugía, cateterismo y, a veces, medicamentos. Gracias a los avances en la cirugía cardíaca pediátrica y el cateterismo cardíaco, casi todos los tipos de anomalías cardíacas congénitas se pueden tratar con expectativas de buenos resultados.

Actualmente, la cirugía cardíaca y el cateterismo cardíaco se están realizando en niños muy pequeños; De hecho, es común practicar estos procedimientos durante la lactancia e incluso durante el período neonatal, que está asociado con muchos beneficios a largo plazo.

Aunque no se puede garantizar nada con un 100% de seguridad, la mayoría de los niños con problemas cardíacos pueden tener un futuro saludable y feliz.

¿Cuál es la causa de las anomalías cardíacas congénitas?
El corazón humano comienza a formarse como una estructura tubular alrededor de la cuarta semana de embarazo. Alrededor de la octava semana, este tubo aumenta progresivamente de longitud y termina enrollándose. En el interior, crece un tabique (a veces llamado “tabique”) que separa las dos cavidades del corazón, la superior (o auricular) y la inferior (o ventricular), en dos lados: la derecha y la izquierda. Luego se forman cuatro válvulas de tejido, que son responsables de la circulación de la sangre entre las cavidades cardíacas, los pulmones y el resto del cuerpo al bombear el corazón.

Existen muchos factores genéticos y ambientales cuya interacción puede alterar el desarrollo del corazón durante las primeras etapas del desarrollo fetal (las primeras 8 a 9 semanas de embarazo). Algunas veces se conoce la causa de la anomalía cardíaca congénita. Por ejemplo, la exposición a ciertos factores ambientales durante el primer trimestre del embarazo puede causar anomalías estructurales. Esto es lo que puede ocurrir cuando se toman medicamentos anticonvulsivos, como la fenitoína, el medicamento dermatológico isotretinoína o las sales de litio, que se usan para tratar la enfermedad maníaco-depresiva.

El uso incontrolado de la diabetes, el alcohol o las drogas, así como la exposición a productos químicos industriales durante el embarazo también pueden aumentar el riesgo de malformaciones cardíacas congénitas. Algunas anomalías cromosómicas, en las que falta un cromosoma (o parte de un cromosoma), se asocian con anomalías cardíacas congénitas. Sin embargo, la mayoría de las veces se desconoce la causa específica de las anomalías cardíacas congénitas.

Durante los últimos 25 años, los avances que se han producido en la técnica de la ecografía han permitido el desarrollo de herramientas muy sofisticadas, como la ecocardiografía fetal, que permiten el diagnóstico de muchas anomalías cardíacas congénitas entre la duodécima y la vigésima semana de el embarazo. El uso de estas técnicas ha permitido tranquilizar a muchos padres expectantes al informarles que el corazón de su futuro bebé será normal. Y a otros les ha permitido saber que hay una anomalía en su futuro bebé mucho antes de que nazca. Estas técnicas ayudan a la familia y a los médicos a tomar decisiones informadas sobre las mejores opciones terapéuticas.