cuidado critico en linea

Evaluación de la quemadura: decisiones
de tratamiento

La piel sirve como protección frente a las pérdidas de líquidos y electrólitos, infecciones y radiación, y proporciona la regulación térmica. A través del contacto con la piel, la persona obtiene claves sobre el entorno que le rodea mediante el tacto y la percepción de la temperatura y el dolor. Además, el aspecto de la piel es un determinante principal de la identidad y afecta a las interacciones interpersonales. La epidermis más celular deriva del ectodermo y su célula principal es el queratinocito. Esta célula comienza su división y diferenciación en la capa basal y se desplaza progresivamente hacia el exterior en 2-4 semanas6 siguiendo las cuatro capas externas de la epidermis: el estrato espinoso, el estrato granuloso, el estrato lúcido y el estrato córneo. Los queratinocitos pierden sus núcleos en el estrato lúcido y se convierten en células muertas aplanadas en el estrato córneo. Otras células importantes de la epidermis son los melanocitos, que producen el pigmento melanina esencial para la protección frente a la radiación ultravioleta, y las células de Langerhans, que realizan la fagocitosis y la presentación de antígenos extraños. La epidermis es capaz de realizar el proceso de cicatrización regenerativa, ya que deriva del ectodermo. Por tanto, las lesiones epidérmicas puras cicatrizan por regeneración y sin cicatrización. Los queratinocitos proliferan a partir de los anejos de la dermis (folículos pilosos, glándulas sudoríparas) y los bordes de la herida hasta conseguir la reepitelización. Los melanocitos deplecionados después de la lesión, sin embargo, se regeneran más lentamente y menos predeciblemente, lo que puede provocar cambios permanentes en la pigmentación de la herida cicatrizada7,8. La zona de la membrana basal conecta la epidermis con la dermis a través de unas proyecciones de la epidermis (crestas epidérmicas) que establecen interdigitaciones con las proyecciones de la dermis (papilas). Las estructuras fundamentales que estabilizan la unión dermoepidérmica son las fibrillas de anclaje de colágeno VII derivadas de los queratinocitos, que se extienden hacia la dermis9,10. Esas fibrillas de anclaje pueden tardar varias semanas (y, a veces, meses) en madurar durante la cicatrización de la quemadura. Las pequeñas fuerzas de cizallamiento pueden provocar roturas, ampollas y, a veces, una cierta pérdida de la epidermis hasta que maduran las interdigitaciones. La dermis con abundante matriz extracelular deriva del mesodermo y se divide en la dermis papilar, más superficial, y la dermis reticular, más profunda. Las fibras de colágeno constituyen la parte más extensa de la estructura de la dermis. Su orientación organizada permite el estiramiento y proporciona la fuerza tensora de la piel11. Las fibras elásticas confieren las propiedades elásticas de retracción de la piel. El ciclo metabólico de las proteí- nas (por degradación, producción y remodelado) se incrementa con la tensión mecánica y durante la cicatrización, lo que explicaría la elevada plasticidad de la piel. El colágeno y la elastina se sintetizan en los fibroblastos, la célula principal de la dermis. El componente no fibroso de la dermis se denomina sustancia fundamental y está formado por glucosaminoglicanos y proteoglucanos como ácido hialurónico y condroitín sulfato, cuyas funciones son atrapar el líquido para mantener una matriz semilíquida y regular las comunicaciones intercelulares mediante la unión y iberación de mediadores inflamatorios12