HIPERBILIRRUBINEMIA NEONATAL

DIAGNOSTICO Examen físico completo realizado al recién nacido, la coloración ictérica puede ser el único signo; si hay hemólisis se puede acompañar de otros hallazgos como, palidez de piel y mucosas, hepatoesplenomegalia, edema generalizado (hidrops fetalis). Además presencia de cefalohematomas, equimosis, rubicundez, inestabilidad térmica, dificultad respiratoria, prematuridad, retardo en la eliminación del meconio, orinas oscuras, heces pálidas; petequias y púrpuras que pueden sugerir una infección connatal. Otros síntomas: hiporexia, emesis, o hipoglicemia como resultado de la hiperplasia pancreática o asociada a la hemólisis. La ictericia se hace evidente, por lo general, cuando la bilirrubina excede los 5 mg/dl. Tiene progresión céfalo caudal y correlación del examen físico con cifras de laboratorio: test de Cremer (1969, tabla 1), con presión dérmica revela la progresión anatómica de la ictericia, debe ser realizado bajo luz solar, sin haber recibido fototerapia y no es recomendado en RNPT menores de 35 sem. de gestación.
Se considera tratamiento, y según las horas de vida postnatal de carácter urgente, si se encuentran en Zonas 3, 4 y 5. Se ha avanzado bastante en el tratamiento y la profilaxis de los pacientes de riesgo, sin embargo el desafío actual, frente a la emergencia del Kernicterus en recién nacidos de término sanos, es poder predecir quienes tienen riesgo de desarrollar hiperbilirrubinemia severa en la primera semana de vida, atendiendo a las políticas de alta precoz implementadas en muchas maternidades en los últimos años. Recientemente en Noruega se ha probado la toma de muestras de sangre para medir bilirrubinas, aprovechando la muestra del screening para fenilcetonuria e hipotiroidismo congénito; sin embargo el screening de bilirrubinas tuvo una sensibilidad de sólo 65% frente el 59% del examen clínico dentro de las 72 horas del alta.
PAUTAS Y RECOMENDACIONES IMPORTANTES PARA LOS MEDICOS. Según las guías dadas por la Academia Americana de Pediatría (AAPJulio/04) para neonatos ictéricos de 35 y más semanas de gestación.
• Promover y apoyar el amamantamiento exitoso (con frecuencia mayor de 8 veces/día).
• Establecer protocolos para la identificación y evaluación de la hiperbilirrubinemia.
• Medición de bilirrubina total en suero (TSB) y/o transcutánea (TcB) en niños que cursan con ictericia en las primeras 24 horas de vida.
• Reconocer por estimación visual el grado de ictericia, (puede llevar a errores, particularmente en pieles oscuras (pigmentadas).
• Interpretar los niveles de bilirrubina, según las horas de vida post-natal, proporcionar seguimiento con respecto al alta y valoración de riesgo.
• Reconocer que los prematuros tienen mayor riesgo de hiperbilirubinemia. Y requieren mayor seguimiento.
• Realizar una valoración sistemática en todos los neonatos.
• Informar y educar a los padres sobre ictericia (folleto de información).
• Tratar cuando este indicado la fototerapia y la exsanguinotransfusión.
La prevención primaria de la ictericia es el amamantamiento exitoso. Con frecuencias de tomas de 8-12 veces/día, en los primeros días (Evidencia: C). La suplementación con agua o dextrosa en agua, no previene hiperbilirrubinemia, ni disminuye los niveles de TSB.