Cómo se diagnostica y evalúa la insuficiencia renal
Hay una variedad de causas de insuficiencia renal, y la causa más sospechosa o probable determina el tipo de prueba que se necesita y cuál servirá mejor para probar la causa. Para diagnosticar la insuficiencia renal, su médico puede ordenar:

Ecografía renal: esta prueba de imágenes utiliza ondas de sonido de alta frecuencia para ver los riñones en tiempo real y generalmente es la primera prueba que se obtiene para examinar los riñones.
Vea la página de Ultrasonido Abdominal Pediátrico.

TC corporal: la tomografía computarizada (CAT) combina equipos especiales de rayos X con computadoras sofisticadas para producir imágenes múltiples o imágenes del interior del cuerpo. Esta prueba de imágenes a menudo se usa para tener una idea general de las múltiples causas de la insuficiencia renal.
Vea la página de TAC pediátrico.

Urografía por tomografía computarizada o resonancia magnética: este procedimiento se usa para evaluar a pacientes que tienen sangre en la orina, para identificar problemas en pacientes con infecciones frecuentes de las vías urinarias y para el seguimiento de pacientes con antecedentes de cáncer del sistema de catéter urinario .
Imagen de resonancia magnética nuclear (MRI) del cuerpo: esta prueba de imágenes utiliza un campo magnético y pulsos de radiofrecuencia para producir imágenes detalladas de los riñones.
Gammagrafía renal: durante esta prueba de medicina nuclear, los riñones se evalúan usando una radiosonda y una cámara gamma. Esta prueba puede proporcionar información sobre la función de ambos riñones, lo que permite a los radiólogos o a los médicos nucleares ver cómo funcionan los riñones y excretar la orina.
Biopsia: este procedimiento implica la extracción, guiada por imágenes, de una pequeña muestra de tejido renal para examinar la presencia de una enfermedad. En última instancia, esto podría ser necesario para ofrecer un diagnóstico, pero hay muchas pruebas de imágenes que generalmente se realizan primero.
Cómo se trata la insuficiencia renal
Las opciones de tratamiento varían ampliamente y dependen de la causa de la insuficiencia renal, pero la mayoría requieren una hospitalización. Las opciones se clasifican en dos grupos: el tratamiento de la causa de la insuficiencia renal y el reemplazo de la función renal. Entre ellos están:

Procedimientos de radiología intervencionista como stent ureteral y nefrostomía: estos procedimientos implican la inserción de un stent pequeño en el (los) uréter (es) o un tubo conectado a una bolsa de drenaje externa. Ambas opciones se usan para desbloquear los uréteres y, por lo tanto, permiten un flujo de orina adecuado desde los riñones, cuando se ha identificado la falta de flujo como la causa de la insuficiencia renal.
Tratamientos quirúrgicos como un stent urinario o la extracción de cálculos de los riñones.
Diálisis, que incluye hemodiálisis y diálisis peritoneal: estos procedimientos eliminan los desechos y el exceso de líquido de la sangre y, por lo tanto, reemplazan (algunas) las funciones renales. El trasplante de riñón es la forma más completa y efectiva de reemplazar la función renal, pero puede no ser adecuada para todos los pacientes.